La Higiene Industrial

Por desgracia, muchos lugares de trabajo pueden ser perjudiciales para la salud. La higiene industrial es una disciplina que se encarga de anticiparse a los daños originados por la actividad laboral. Para ello hay que identificar, evaluar y controlar todos aquellos daños que se puedan originar.

la higiene industrial

No obstante, la higiene industrial no sólo se ocupa de la seguridad física y psíquica de los trabajadores en sus lugares de trabajo, sino que también tiene en cuenta el perjuicio que se puede provocar en las comunidades y vecindarios próximos.

 

 

 

 

 

Práctica de la higiene industrial

La higiene industrial, como disciplina técnica, tiene una metodología de análisis que es aplicable generalmente a todos los casos a los que se enfrenta. Su método de evaluación consta principalmente de las tres etapas que describimos a continuación:

  • Identificación: consiste en reconocer el contaminante (o contaminantes) que produce el perjuicio para la salud.
  • Evaluación: este paso consiste en analizar el contaminante identificado en el paso anterior y considerar cuán nocivo es.
  • Prevención y control: esta última etapa se basa en la creación e implantación de estrategias para eliminar, o al menos reducir a niveles aceptables, el daño o perjuicio evaluado.

También podría existir una etapa adicional en caso de que el perjuicio ya hubiera sido hecho, que consistiría en diagnosticar y curar los daños ocasionados por el peligro.

La higiene industrial, como práctica encuadrada y encajada con arreglo a la ley, tiene que proponer estrategias que sean respetuosas con el medio ambiente y que no produzcan perjuicios a los lugares colindantes en donde se desarrolla.

En los próximos apartados vamos a desarrollar cada una de las etapas mencionadas anteriormente.

Identificación de riesgos

Como hemos dicho, la primera etapa fundamental en la higiene industrial es la identificación de riesgos. Para poder identificar los agentes peligrosos y contaminantes se requiere un conocimiento detallado de los procesos que tienen lugar en el lugar de trabajo, así como de las materias primas, productos y subproductos que se pueden originar.

Principalmente hay tres grandes grupos de agentes contaminantes que pueden perjudicar la salud humana: los químicos, los físicos y los biológicos. Los primeros hacen referencia a toda la materia inerte que puede alterar y modificar el buen funcionamiento del cuerpo humano. Sustancias tóxicas o venenos que pueden deteriorar nuestro cuerpo son los agentes químicos más comunes.

Los agentes físicos pueden dañarnos en forma de energía en cualquiera de sus formas, es decir, electromagnética, mecánica, calorífica, etc., o también pueden poner en peligro nuestra salud mediante golpes, magulladuras e incluso inhalaciones de pequeñas partículas.

Por último, los agentes biológicos hacen referencia a la materia viva que pueda causar a los trabajadores enfermedades. Las enfermedades pueden ser infecciosas, parasitarias o víricas, dependiendo del tipo de organismo que ataque y dañe el organismo.

Por último, podríamos hablar de otro agente que puede perjudicar a los trabajadores. Este último agente englobaría a todos los daños que no se encuentran causados claramente por un agente externo, como por ejemplo, los daños ocasionados por una mala postura o por levantar pesos de forma inadecuada, así como el daño psicológico que puede originar ciertas actividades.

Una vez que se han identificado las fuentes dañinas, se procede a su evaluación.

Evaluación de la higiene industrial

Esta evaluación se realiza para valorar la exposición de los trabajadores al agente contaminante. Se tienen que tener en cuenta dos cosas, la intensidad a la que se está expuesto (la magnitud al agente contaminante) y la cantidad de tiempo (frecuencia y duración a la exposición).

Para ello se tienen que realizar pruebas analíticas que sean capaces de determinar la concentración del agente contaminante. Los resultados se someten a un estudio estadístico, para obtener una media y una desviación típica del analito en cuestión.

También hay que observar el tiempo que los trabajadores están expuestos a dicho agente contaminante, para después, con todos estos datos realizar una evaluación acorde a la normativa nacional y europea. Esto es lo que se denomina comúnmente como la interpretación de los datos.

Dependiendo del resultado que alumbre esta interpretación, se debe colegir si existe una situación peligrosa o no, y en caso de que así sea, adoptar medidas que hagan reducir el peligro. Esto es lo que se realiza en la siguiente fase.

Prevención y control de riesgos

Aunque no exista peligro inminente, sí que habrá que tomar medidas para prevenir los posibles perjuicios del agente contaminante y, en caso de que sí lo haya habrá que eliminarlo o al menos reducir su peligrosidad hasta un nivel aceptable.

Esto último es lo que se denomina control de riesgos, y el enfoque más útil y eficiente suele ser el de introducir medidas técnicas en lugar de trabajo, que suelen materializarse en modificar procesos o estructuras mecánicas. Estas medidas técnicas eliminan la peligrosidad del agente contaminante de alguna de las maneras expuesta a continuación:

  • Encerrándolo: mejorando el proceso productivo, se conseguirá que los escapes del agente contaminante sean menores.
  • Reduciendo la concentración: algunos agentes solo son perjudiciales en concentraciones altas. Si se reduce su cantidad, normalmente la peligrosidad disminuye considerablemente.
  • Impedir que se propague: es decir, crear algún mecanismo por el cual el agente no contaminante llegue a los trabajadores ni a su lugar de trabajo.

Normalmente, en higiene industrial, lo que se suele hacer es intentar mejorar la fuente del agente contaminante para que no se expulse. Sin embargo, no es posible en todos los casos y se tiene que recurrir a otras acciones.

Recursos humanos e higiene industrial

Por último, sólo nos queda hablar del lugar en la empresa en donde se articular y coordina la práctica de la higiene industrial. Normalmente, suele ser en Recursos Humanos donde se estudian los posibles problemas para la salud de los trabajadores e intentan modificarse.

No hay que olvidarse que el activo más importante de una empresa son sus trabajadores, y por ello nunca sobra invertir recursos para mejorar la higiene industrial a través de las etapas desarrolladas anteriormente.

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